LA OBRA

“Sueño Lorca o El sueño de las manzanas” es un viaje poético a través de la vida y obra de Federico García Lorca. Los poetas hablan al público y sueñan. Farolillos: comienza un baile en la plaza del pueblo. Los amantes se conocen, discuten y se despiden por mucho tiempo a pesar del Amor. Un barco a Nueva York: apasionante y detestable. Parece que no hubiese pasado el tiempo. Un hombre que despierta de una pesadilla, resucita y baila tangos en Buenos Aires. Chopos que susurran el nombre de Federico y niños crueles que no entienden la diferencia entre un magnolio, un geranio, una violeta y una siempreviva. Pero la gata muerta sí es su amiga, a pesar del miedo… Los actores entran y salen de una realidad que pudo existir, como si fuesen sinapsis entre neuronas del poeta andaluz.

La infancia, la adolescencia, los viajes, la corta madurez y la muerte se entremezclan sin nociones aristotélicas de acción, tiempo o espacio, como en un sueño. Así vemos un niño Lorca que juega al desierto con Dalí en una residencia de estudiantes o una mujer que pasea por la quinta avenida neoyorquina mientras las manzanas se lamentan de su suerte. Un hombre cuyo paraguas no le aleja de su cruel destino y un pie izquierdo con una nube. Pámpanos y cascabeles. Un mundo de contrastes, de vida y muerte, donde el miedo a lo diferente toma distintas caras, a veces es un maestro, otras es un soldado y otras una melodía popular, una niña gitana mal pintada con zapatos de tacón que pasea entre Corrientes y el Albaicín. Un mundo de mujeres afectuosas, de teatro, de manteles borda-dos a mano, de sonidos de guitarra y teclas de piano, coplas, romances, cuentos y dramáticas liturgias en los altos de una casa granadina, bajo un cielo raso lleno de posibilidades. Un mundo de leyendas, de calor humano, de olor a tierra, de cantos de quejío andaluz, de pastores, de soledad y de bichos, muchos bichos.

BARAKA TEATRO Y EL TEATRO ESPAÑOL

Con motivo del 10º aniversario de la compañía madrileña Baraka Teatro, nos proponemos retomar la función con la que nos estrenamos y dimos a conocer: Sueño Lorca o el Sueño de las Manzanas, una obra basada en el Lorca menos conocido, el de los textos surrealistas, las piezas inacabadas, el de las entrevistas… también con piezas y canciones de creación colectiva de la compañía.

En palabras de Ian Gibson, reconocido hispanista irlandés:

“Sueño Lorca o El sueño de las manzanas es la obra más conmovedora sobre el poeta granadino que he visto en muchos años. ¿Visto, digo? No, esta obra no se ve, esta obra es tan estupenda, el trabajo de los actores, todos ellos, tan extraordinario, la dirección tan esmerada, que nos hace vivir Lorca casi casi desde dentro. A mí me ha afectado mucho, me ha hecho reír y llorar, me ha producido rabia, y con su frescura y su vitalidad me ha forzado a volver a los textos originales para buscar una referencia, comprobar una fuente. La he “vivido” dos veces y espero vivirla más. Me ha enseñado mucho. Mi más entusiasta enhorabuena y mi más sincera gratitud a todos. ”

De hecho, fue el padrino de honor del montaje, viniéndolo a ver en numerosas ocasiones, abanderándolo casi como uno más.

Sueño Lorca o el Sueño de las manzanas fue nominado a tres Premios Max de las Artes Escénicas: mejor producción privada, mejor diseño de iluminación y mejor actriz de reparto.

Todos estos avales fueron los que llevaron al equipo de dirección del Teatro Español, con Mario Gas a la cabeza, a programar la función del 7 al 31 de octubre de 2010 en la Sala Pequeña, con un gran reconocimiento de crítica y público.

Entonces, cumplimos nuestro sueño de las manzanas. Ahora, nos gustaría volver a soñar con ello con el motivo de nuestro 10º aniversario celebrando las 100 representaciones de la obra en el Pavón Teatro Kamikaze de Madrid.

MARÍA CAUDEVILLA

DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA

Miembro del Grupo de Formación 2007 del Teatro de La Abadía y docente en el grado de artes escénicas en la Universidad Europea de Madrid, UNIR y TAI, comenzó su carrera como bailarina a los ocho años con maestros como Carmen Roche y Víctor Ullate.

Se licenció en Arte Dramático en la Universidad de Kent y continuó su carrera en Nueva York, actuando en el Wings Theatre y el Spanish Repertory Theatre, entre otros. A su regreso, continua sus estudios con maestros como John Strasberg, Will Keen, Jeremy James, Marcelo Magni, Augusto Fernándes y Carlo Boso. Compagina diversos trabajos en cine y televisión con el teatro, bajo la dirección de Denis Rafter, Gillian Apter, Emily K.Lewis, Alberto Castrillo y Carlo Boso, entre otros. María es además Coach Personal Certificado por el Coaching Training Institute.

Funda Baraka Teatro con su primer montaje como directora, dramaturga y productora, “Sueño Lorca o el sueño de las manzanas”, que vio su estreno en Madrid en el Teatro Español, recibiendo tres nominaciones a los Premios Max de las Artes Escénicas 2010 y quedando finalista en el XIV Certamen de Directoras de Escena. La compañía viajó en dos ocasiones a Londres para representar Sueño Lorca: en el Arcola Theatre y en el Bloomsburry Theatre. “Miguel Hernández: labrador del viento”, recibe el Premio a la creación Contemporánea 2009 MATADERO DE MADRID-TEATRO ESPAÑOL.

 

María Caudevilla recibe la Medalla Especial del CELCIT 2010 por su contribución al desarrollo de las Artes Escénicas Iberoamericanas. Participa en el Foro de Industrias Culturales en el Museo Reina Sofía de Madrid, junto a Mario Gas, Aitor Tejada, Gerard Mortier, Daniel Martínez de Obregón y Daniel Galindo. En 2012 entra a formar parte del profesorado del nuevo Grado de Artes Escénicas de la Universidad Europea, dirigido por Tamzin Townsend. Posteriormente, fue docente también en la Escuela TAI, en el grado de artes escénicas de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

“No somos ángeles”, escrito y dirigido por la propia María Caudevilla, finalista en la primera entrega de Talent Madrid, obtiene la Beca de Residencia de “La nave del duende” y se estrenó en Cáceres el 16 de diciembre del 2011. Fue elegida por RNE como una de las 10 mejores propuestas teatrales de la pasada temporada.

Durante la temporada 14/15 formó parte de la selección del CDN en el laboratorio de trabajo entre Rusia y España, en colaboración con el Teatro del Arte de Moscú.

“Oceanus” fue la siguiente producción escrita y dirigida por María, un teatro en esta ocasión pensado y sentido para la primera infancia. Vuelve a colaborar con Jaume Carreras y estrena colaboración con Ikerne Giménez.

El último trabajo como directora hasta la fecha de María Caudevilla es “Nobilmente” sobre la chelista Jacqueline du Pré, una coproducción de Baraka Teatro y Up-a-tree. Tras cursar un máster en Estudios Avanzados de Teatro, actualmente prepara su tesis doctoral sobre el trabajo de la directora británica Katie Mitchel.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección y dramaturgia María Caudevilla

Elenco Sara Campbell, María Caudevilla, Fran Gil, José Manjón

Producción BARAKA TEATRO

Ayudante de producción Karen Owens

Escenografía María Caudevilla

Vestuario Ludy Ruiz

Iluminación y sonido Flavia Mayans y José Mora*

Si quires programar la obra envíanos un mensaje y nos pondremos en contacto contigo.

7 + 10 =

¡ACLAMADA POR LA CRÍTICA!

Benedict Nightingale, LONDRES 29 de Agosto de 2008.

Tras la primera visita de Baraka con Sueño Lorca a Londres.

Según el programa del Teatro Arcola “baraka” en árabe quiere decir bendición, en francés coloquial suerte y en serbio choza. También es el nombre de la compañía que presenta este homenaje a Lorca y un guiño al grupo teatral “La Barraca” que en 1931 recorría España junto a éste, dando a conocer a los mejores clásicos españoles. Me gustaría decir que esta información me ayudó a codificar esta extraña pieza surrealista, que me dejó tan desorientado como tal vez pretendía.

Esta producción de María Caudevilla, bellamente interpretada por su elenco de cinco actores, comienza con Ana María Montero saliendo de un cajón y emitiendo una gran carcajada de bienvenida. A ella se le unen el resto de los intérpretes identificados como El hombre melancólico, La mujer de las manzanas, El hombre verano y El hombre del paraguas, que además utiliza sombrero de piloto y eventualmente se transforma en el influyente amigo de Lorca, Salvador Dalí. Y cuando Dalí camina a través de un desierto, descubriendo relojes y escorpiones y la compañía se adentra en la exuberancia intoxicante y la florida imaginación tan característica del propio Lorca – bueno, sería absurdo esperar claridad o algo remota-mente convencional.

Y aún así , nos hacemos una extraña o cercana idea. Se nos cuenta acerca de la infancia de Lorca y de su amor por la naturaleza. Escuchamos una carta que el dramaturgo escribió a su familia desde Nueva York, en la que cuenta que hubo seis suicidios en un mismo día en la ciudad golpeada por la Depresión, uno de los cuales fue presenciado por él mismo y que culminó con un hombre “aplastado en el asfalto” debajo del Hotel Astor. También nos ofrecen un extracto de sus poco conocida “aleluya erótica en cuatro cuadros”, El amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, en la que el Don del título le cuenta a su mujer que antes de casarse con ella, él no la quería.

Sin embargo, no puedo decir que haya reconocido nada del sus piezas más conocidas como Yerma, Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba, aunque sus retazos revoloteasen a través del erotismo cuando se habla de amor y a través también de las frutas que aparece como metáfora principal de ese amor y de sus enamorados: deliciosas manzanas.

Más concretamente, la mezcla de lenguaje extravagante e imaginación visual – personas que dicen cosas como “sus piernas agonizantes tiemblan en el césped como dos cebras ago-nizantes” o “una manzana siempre podrá ser un amante, pero un amante jamás podrá ser una manzana”, mientras danzan sobre el escenario – es tan impresionante, que aprende-mos pocas cosas concretas acerca del dramaturgo cuyo asesinato en manos de verdugos de Franco fue una de las grandes calamidades teatrales del siglo veinte. Pero es que el poeta sueña, no nos cuenta su biografía – o así lo sugiere el título.

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Bertold Wiesner, LONDRES 24 de agosto, 2008

“Un amor por la vida que no morirá mientras nos movamos”. Palabras que nos dan una pista de las intenciones de esta energética producción española basada en extractos de la obra de Federico García Lorca y creada por todo el elenco. Anunciado como “un collage de federicos llenos de amor por la vida y la libertad”, este espectáculo es en realidad una en-vidiable exploración de su obra e intenterpretación de su vida. Continuando una serie de éxitos en el Teatro Arcola, la Compañía Baraka regresa para crear otro colorido retrato anda-luz que de alguna forma es eco del tono y ritmo de la poesía lorquiana.

La directora y dramaturga Maria Caudevilla ha inculcado una extravagancia en los intérpretes que se saborea en su torbellínica, aunque a veces descombabulada, narrativa. Erraticas referencias a sus artistas contemporáneos nos proporcionan una breve mirada hacia la dolorosa dicotomía de la vida de Lorca, pero su amor y su lucha por pertenecer a la comedia humana que tan bellamente se expone en la escena que surje entre El hombre verano interpretado por José Manjón y La mujer de las manzanas interpretada por Sara Montgomery Campbell; “Si yo me convirtiera en pez luna. Yo me convertiría en cuchillo”. La producción es instintiva pero se ve dificultada por una falta de coherencia de lenguaje físico – la core-ografía y (la verdad es que juguetona) manipulación de los paraguas, nos distrae del hilo dramático conductor. Como en casi todos los trabajos corales, hay muy poco tiempo de ensayo para descubrir la calma, que una vez encontrada, puede ser una útil manera de regular la intensidad dramática.Aún así el entusiasmo y la simplicidad de corazón de esta producción te gana por completo. Recomiendo esta función a todos aquellos espectadores que quieran conocer a Lorca por primera vez, aunque algunos aspectos se echarán de menos si se es un experimentado seguidor. Si el duende es el equivalente dramático del claroscuro, entonces Sueño Lorca lo tiene ¡corriendo por sus venas!

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Tribuna de cultura

Baraka Teatro indaga en los textos menos conocidos del granadino Hace unos años comenzó el sueño, realizable, de hacer compañía a partir de una red de intercambios teatrales entre Reino Unido y España. Nació Baraka Teatro y la salmantina Ma-ría Caudevilla fue comprobando cómo se hacía tangible su idea de tejer una red escénica a partir de las fuerzas y conocimientos de otros amantes del teatro. Caudevilla, actriz, directora, dramaturga, productora y soñadora, tenía un desafío pendiente: devolver las aportaciones de todos por medio de un proyecto reconvertido en barco que todavía debe llegar a muchos puertos.Ya llevan años de fructífera travesía: en una de sus escalas les esperaba un poeta de Orihuela que vio cómo desembarcaba Miguel Hernández, labrador del viento (premio a la Crea-ción Contemporánea, continúa su gira por España e Inglaterra); en otro embarcadero, estaba él, Federico García Lorca. A través de su obra y también de su vida, el alma del granadino se coló en el ideario de esta formación -El amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín hizo mella en Caudevilla-. Los miembros de Baraka -que recuerda mucho a aquella barraca lorquiana-, con distintas maneras de concebir la interpretación y su diversa procedencia, desde el Mediterráneo hasta Lon-dres, enriquecen el trabajo de creación colectiva, siempre guiado por una creadora idealista, que no coarta sino que invita a su equipo a seguir experimentando, sin dejar de descubrir, de jugar con nuevos matices. Meter Nueva York en una sala Baraka es sinónimo de un teatro de visiones, emociones y sensaciones que busca que el espectador sea partícipe del sueño e intérprete. Imaginar con los ojos abiertos es lo que nos propo-nen los cinco intérpretes a partir de un texto que se acompaña de recursos teatrales, coreografías milimetradas, una acertada partitura musical y la iluminación capaz de hacernos llegar al detalle. El sueño de las manzanas es el juego de los contadores de historias, como los actores Luis Escudero, José Manjón, Ana María Montero, Sara Montgomery Campbell y Roberto Ya-güe, a partir de mínimos aunque precisos elementos. Con muy poquito pretenden transmitir mucho y lo consiguen gracias a su capacidad para hacernos imaginar: meten los rascacielos de Nueva York en la sala, presentan a dos amantes que son uno, nos hacen sentir el mar muy cerca, nos transportan hasta un patio con chopos que nos resulta conocido…Todo a partir de la palabra, en forma de teatro, poesía, carta o canción: el verbo cobra vida y se convierte en sueño agradable en el que nos vamos a mantener despiertos gracias a una gran propuesta de montaje en pequeño formato.

Bonifacio Valdivia

Hay trabajos en los que se reconoce inmediatamente la admiración rendida. Esa sensación es la que primero destila el montaje que esta semana se presenta en el Proyecto Lorca en Fuentevaqueros a cargo de la compañía madrileña Baraka Teatro. “Sueño Lorca o el sueño de las manzanas” es un recorrido de sugerencias que nos llevan a una visión de Lorca tierna y alegre, viva de color y con un acompañamiento musical del mismo tono, con la pretensión principal de mantener la memoria del autor y del hombre, reconociendo su obra. Esa labor de reconocimiento se propone a través de una sucesión de textos que se van hilvanando gracias a cinco personajes más evocadores del mundo lorquiano que sacados de sus obras. Los cinco actores, con María Caudevilla sustituyendo en la escena a Sara Montgomery, van encarnando distintas escenas amorosamente seleccionadas de entre textos tan conocidos como los de “La zapatera prodigiosa” o “Doña Rosita” hasta otros más ajenos al público como “El paseo de Buster Keaton”. Entre ellos se intercalan cartas o poemas distintos y una escena que revive los juegos y remedos infantiles de Lorca y Dalí en la Residencia de Estudiantes. Es este un paseo tranquilo, con un aire contemplativo y un tono lírico general, que puebla de imágenes y alcanza con emoción al espectador. Y todo ello con un conjunto de recursos sencillos e imaginativos que muestran cómo sin grandes costes de producción puede concebirse y ejecutarse con toda dignidad un espectáculo teatral. Un simple cajón y unos paraguas, dos tiras de luces y una iluminación acertada que siempre entra con exactitud, sirven para crear ambientes y construir carros, aviones o dragones en el escenario. Los cinco intérpretes resuelven con suficientes recursos sus continuos cambios de papel y de registro, aunque quedan un tanto ingenuas las co-reografías y es necesaria una proyección de su voz más potente para que ningún espectador, aunque se trate de algún escolar ruidoso, pierda ni una sola palabra de los textos lorquianos y sus distintos matices.Sin embargo, la fuerza de una naturalidad interpretativa cercana y sin alardes carga de humanidad a los personajes que encarnan, logra hacerlos divertidos cuando juegan o delicadamente trágicos cuando la muerte los sobrevuela. Y las palabras de Lorca que ellos incorporan dejan siempre un retrato emocional del autor en el ánimo de los espectado-res. La admiración de Baraka se aleja así de cualquier homenaje usual al genio, porque sobre todo nos acercan a un hombre que vivió lleno de anhelos y afanes frente a la muerte, a la que siempre temió como se teme a lo que se intuye inexorable y temprano

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Stephe Harrop, LONDRES 1 de septiembre de, 2008

Sueño Lorca es una extraña y juguetona fantasía morbida acerca de la vida y obra de Federico García Lorca. Interpretada en castellano con sobretítulos en inglés, la pieza entreteje extractos de la obra del poeta, escenas colectivas inspiradas en su vida y pasajes que exploran la manera en que el fantasma de Lorca ronda e inspira las vidas y los amores de los demás.Un joven poeta abandona su hogar y deambula milagrosamente indemne a través de un mundo de caos y de trauma. Comparte un excéntrico romance con su amigo en un desierto imaginario y después, abrúptamente, desaparece. Otra pareja de amantes se encuentran, sueñan, y bailan, pero sus idilios se colapsan tan facilmente como sus apasionados juegos verbales. Los muertos, y aquéllos que poco vivieron, rondan los marjenes de esta pieza, inesperadamente suplicando segundas oportunidades. Los amantes no son manzanas, nos confiesa una joven, ellos son infinitamente más picantes y complicados. Pero en el simbólico y cambiante paisaje de Sueño Lorca, ambos, amantes y manzanas, son placeres sen-soriales para ser saboreados.Todo esto produce un efecto extrañamente onírico.Nada de lo que ocurre parece la lógica consecuencia de lo que paso anteriormente, y la estructura y ritmo serpenteantes del espectáculo niegan cualquier sentido convencional del climax dramático. A veces, los cinco actores asemejan niños, jugando a contar historias que inevita-blemente se inclinan hacia la muerte, aunque ninguno crea que ésta pueda ser real. El cadáver siempre salta de su caja, preparado para volver a jugar, pero la dominante melancolía de la función oculta el vulnerable resplandor de las sonrisas de los intérpretes.

Si una cesta de manzanas volcada es sólo una cesta de manzanas volcada, entonces probablemente Sueño Lorca no es para usted. Pero si, por el contrario, pueden ser una fragante cascada de sueños no cumplidos e historias medio contadas – entonces puede que sí. Sus fragmentos de narrativos e inexplicables símbolos son intensamente y, a veces, frustrante-mente enigmáticos, pero Sueño Lorca porta su abundancia de significado potencial con una engañosa y grácil sencillez.

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Ignacio de los Reyes

LONDRES.- Pasan tres horas de las cinco, hora marcada para el ritual social inglés, y Federico García Lorca se bebe un té ceylán con Salvador Dalí. Ocurre en una destartalada fábri-ca textil hoy reconvertida en el Arcola Theater, espacio clave de la escena alternativa londinense. Hasta allí ha llevado la compañía Baraka Madrid un original montaje sobre el poeta, más centrado en los sentimientos que en su obra. «Queríamos empezar de cero, alejarnos de su teatro más conocido para centrarnos en textos menos populares», explica a las puertas del Estu-dio 1 del Arcola María Caudevilla, la joven directora de ‘Sueño Lorca’ (traducida al inglés como ‘Lorca Dreams’), que quiso dar rienda suelta a sus actores. «Como actriz no podía abrir las alas y hacer lo que yo quisiera», dice. De esa frustración nació una selección casi improvisada de textos escritos a medias por el poeta, muerto hace 72 años, y los intérpretes.

La sinfonía lorquiana de Baraka refleja con guitarras, letras de Armando Manzanero y escenas de baile el interior del autor: su sorpresiva Nueva York, Granada, la Guerra Civil y una genial conversación en clave de ‘clown’ entre Lorca y Dalí, ambientada en la Residencia de Estudiantes, que hace las delicias del expectante público inglés. Explican los actores desmaquillados que Lorca logra encarnarse un poco en cada uno de ellos en esta efectista obra difícil de descifrar —lo es aun sin necesitar los subtítulos creados ‘ad hoc’ para la audiencia local—: un Federico infantil, enamorado, fascinado por la gran ciudad, por su amigo Salva y la naturaleza de Granada, que pasean por el oscuro escenario del Arcola. ‘Sueño Lorca’ se estrenó en verano en Ma-drid y Almagro (Ciudad Real), pero para su representación en Londres se ha cuidado especialmente el lenguaje gestual, adaptado a un público atraído por las buenas críticas recibidas por ‘The Times’ y, sobre todo, por el experto en la vida y obra del granadino Ian Gibson.

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Baraka en el Español 26 de octubre de 2010 Ramón Irigoyen

La compañía teatral Baraka representa en el madrileño Teatro Español, hasta el 31 de octubre, su excelente “Sueño Lorca. El sueño de las manzanas”. Decía Ortega y Gasset que la poesía es hacer pequeñas erosiones en la gramática. Y Baraka, un equipo teatral empeñado en la caza de la poesía, comienza por erosionar el título de la obra. En primer lugar, en el título de la obra “Sueño Lorca” no está claro si “sueño” es un sustantivo – “sueño” un nombre común, y “Lorca” un nombre propio, no ligados por ninguna preposición – o “sueño” es la primera persona del verbo soñar, con “Lorca” como complemento directo de ese “sueño” y omitiendo la preposición “con” ( en castellano decimos “soñar con alguien” y no “soñar alguien”). De cualquier for-ma, en este título se ejerce violencia contra la lengua. Por tanto, desde el punto de vista de la poesía, contaría con la bendición de Ortega. Y la segunda parte del título – “El sueño de las manzanas”, al repetir la palabra sueño, ya nos revela que Baraka siente por lo onírico una pasión imposible de resistir. Lorca, como poeta, es de la estirpe de poetas que optan por el más desatado lirismo. E, igualmente como dramaturgo, derrocho en sus obras toneladas de metáforas hiperlíricas. Y, del mismo modo que me imagino que a nuestro Rey le va la marcha real, a Baraka le va la marcha ultrapoética. Si ya sólo intentar descifrar el título de la obra exige, como acabamos de ver, lo suyo, ¿ qué esfuerzo no requerirá intentar dar una imagen al lector/a de la obra representada cuando este espectáculo se presenta como basado en la vida y obra del poeta y, en consecuencia, hay como mínimo, un par de quintales métricos de poesía? La entra-da en escena de los cinco magníficos actores – Sara Campbell, Luis Escudero, José Manjón, Ana María Montero y Roberto Yagüe – ya nos revela que, como Belén Esteban por su hija, ellos matarían por el mismo. Los actores apelan también a la danza y el público disfruta de sus coreografías. La obra, a la hora de contar la vida y obra de Lorca, se basa fundamentalmente en la elipsis – o sea, en la supresión – de datos y anécdotas. La representación es ultralírica y, por tanto, no narra hechos sino que sugiere historias. Fue especialmente brillante la escena del en-cuentro de Dalí con Lorca. La dirección y dramaturgia de María Caudevilla son fantásticas.

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